miércoles, 10 de agosto de 2011

NACIMIENTO




Desde hace algunos años atesoraba entre mis recuerdos queridos, una reflexión que una colega había colgado en la pared, en la Nursery del Servicio donde me desempeñaba. Para finalizar las entradas vinculadas con la Semana Mundial de la Lactancia Materna, he decidido desempolvar este viejo escrito ya que quería compartirlo con ustedes. Espero que les guste.

"Cuando llegamos al mundo, el primer bautismo que recibimos es la exposición a la mirada de los otros. Esa es precisamente la función de la Nursery, vidriera inicial de la vida: mostrarnos.

El resultado de esta presentación en sociedad suele ser desalentador, ya que según se deduce de la evaluación crítica de familiares y amigos somos algo así como un collage. Tenemos la nariz de la abuela materna, la boca de la tía, las manos de nuestro padre, las orejas de nuestra madre y los ojos del abuelo Antonio. Nuestro, lo que se dice nuestro, no hay nada.

Así, la primera mirada de los otros no es desinteresada. En realidad, vienen a ver qué le robamos a cada quien para convertirnos en nosotros mismos.
Es entonces cuando inflamos los pulmones del tío José y fruncimos la cara de la abuela Emilia para lanzar nuestro primer berrido de protesta.

Todo lo que tenemos nos pertenece por derecho propio, pero los demás parecen no darse cuenta. A partir de ese día, la mirada de los otros se convierte para siempre en un juez implacable."

Lucía, gracias por enseñarme a ser mejor.