martes, 2 de julio de 2013

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Haré referencia a una dificultad que se presenta diariamente en el quehacer de quienes llevan a cabo los Programas de Inmunización. 
Todos hemos visto en la práctica cotidiana lo difícil que resulta algunas veces inmunizar a un niño. Gritos, "berrinches", llanto, pedidos de auxilio a su mamá...Así se dificulta la actividad del Vacunador, quien de a poco va perdiendo la paciencia y comienza a fruncir el ceño.

En esos momentos llegamos a olvidar nuestra natural disposición a hacer esta actividad en un buen clima...
Por si fuera poco a veces algunas mamás nos miran con cara de: "¿Qué le va a hacer usted a mi hijo...???"

No han sido pocas las veces que, intentando aplicar una vacuna, un niño ha salido corriendo. Incluso quien escribe este post ha recibido patadas y puñetazos de niños asustados. 
Así que aquí van algunos tips que me han sido de ayuda...                                                                                                                                                                    

1- Module su tono de voz. Es sabido que a todos nos altera que nos hablen en tono alto. Que les hablemos fuerte, a veces con poca calidez y con una jeringa en la mano que irá directa al brazo...sólo empeora las cosas. 

Pongámonos en lugar del niño: imagine el lector medir menos de un metro de estatura. Quien llega con un uniforme que en el mejor de los casos lleva algún diseño infantil (porque a veces usamos túnicas o uniforme de un solo color) puede representar para el niño algo así como un gigante que llega con un elemento que él percibe como algo muy amenazante...
Si aún se le habla en tono alto, cuando el niño mira hacia arriba, el susto es previsible.                                                                                                                                                              


2- Si es posible, explique al niño usando frases cortas, qué es lo que usted hará. Garantice en palabras que pueda comprender, que la vacuna le dolerá sólo un poco, y que el "dolorcito" pasará rápido.                                                                                                                                                                                              

3- No pierda el contacto visual. Imagine usted mismo cómo se sentiría si quien va a "pincharlo" esconde su mirada. Procure que su mirada no revele su propio malestar por la actitud que usted observa en el niño. 
Es difícil aplicar una vacuna a un niño que se encuentra en tensión muscular por el estrés que le genera esta circunstancia. También es difícil percibir esta tensión y continuar sonriente. Pero será más difícil si intentamos aplicar la vacuna frunciendo el ceño...Si el niño percibe una amenaza desde nuestros gestos, ello se suma a la amenaza que ya percibía por la propia vacuna.                                                                                                                                                                            

4- No demore en la preparación de la vacuna que va a administrar. Si se demora sólo logrará que el niño tenga más tiempo aún para pensar que la vacuna va a doler muchísimo. 
Esta percepción agrega estrés al acto de inmunizarlo, y este estrés amplifica la sensación de dolor.
Cuando la zona donde preparamos la vacuna es visible, algunos chiquitos, más curiosos, a veces quieren acercarse y ver qué preparamos. 
Es un buen momento para que puedan ver qué hacemos y si hacen preguntas no habría que dudar en responderlas. Si no las hacen, podemos hablarles de ello u otras cosas...pero no siempre ayuda forzar una pregunta del niño cuando no la hizo. Por eso respetar sus inquietudes, responder apropiadamente y respetar los silencios, parece al menos prudente...                                                                                                                                                                 

5- Si es posible, reclínese para hablar con el niño a su propia altura. He observado que este esfuerzo es bienvenido por la mayoría de los niños, y experimentan mayor confianza.   
6- Identifique si la madre o el familiar pueden colaborar. Muchas veces cuando usted se acerca al niño, su familiar ya pone cara de horror. 
Así que primero tendrá que serenar a su familiar si quiere que colabore y si no lo logra, tendrá que manejar solo la situación.  
Por su propia experiencia en relación a las vacunas o punciones en general, no siempre el familiar es una ayuda efectiva. Algunas veces, como los familiares transfieren sus propias vivencias respecto del dolor en el acto de vacunación del niño, tendremos a ambos afectados por ello.   

7- Técnica correcta, administración segura, rápida y eficiente.                                                                                                                                                                                                                   

8- Tanto el niño como la familia deben comprender que seguir pautas para una correcta inmunización es importante, pero se trata de una actividad a repetir y debe incorporarse como un hábito que se vive sin temor. 
Es normal que un niño se inmunice, y es bueno que la familia pueda ver que ello forma parte de una rutina de cuidados que este chiquito debe recibir. En ese sentido, ayudar a la familia a disminuir los temores es parte de sus actividades.     
9-Aproveche el momento en que completa los datos del carné del niño para mostrarle qué está haciendo. No olvide reconocer su logro, premiar su esfuerzo, incluso aplauda si es necesario y por supuesto...nunca pierda su sonrisa.                                                                                                                                                                            

10- Incorpore en la vacunación del niño elementos que favorezcan un sentido lúdico. Es muy díficil que el niño pueda tomar este hecho como un juego para sí mismo, pero obsequiarle jeringas sin aguja en su paquete, tener a mano globos, algún presente o souvenir, hacen que el llanto pase rápidamente, al distraer al niño de la sensación dolorosa. Cuando el niño se familiariza con los objetos que se usan para inmunizarlo, usted puede estar ayudándolo a disminuir el temor.

Y para cerrar este post, un mensaje que lo resume: NUNCA...POR NADA DEL MUNDO, PIERDA LA PACIENCIAAAAAA...Y no olvide que hasta el puñetazo o la patadita de un niño puede hacer que usted se sienta feliz y satisfecho con su trabajo. HASTA LA PRÓXIMA.
Publicado por marianella

miércoles, 1 de mayo de 2013






De pronto se corre la voz, se llevan a un querido amigo a la Emergencia de la Clínica privada "Y" u Hospital "X" de donde sea (no importa donde lo internaron, la cuestión es que necesitó de ello) 

Todo indica que este amigo, no sólo ha sabido ser un buen amigo.

Ha desempeñado varios roles en la vida, por lo cual, es amigo pero también es padre, casualmente es "hijo de", a la vez practicaba un deporte (no interesa cual) y resulta que sólo por la buena costumbre de vivir en sociedad, su esposa además participa de un "amigable" Club de Damas (de cuyo nombre no quiero acordarme)

Este señor es un empresario reconocido y en virtud de ello, también tiene amigos y colegas provenientes de su profesión...

He aquí, el buen amigo tiene además tres hijos, y como cinco nietos, por suerte mayores de edad. La edad de este señor tampoco importa, ponga el lector la que prefiera.

Al otro lado de la ciudad, se prepara una unidad. Alguien se apura un poquito, se sabe que viene un Ingreso. Si, es que ya se han enterado que el Sr. Fulano de tal, viene en camino con "algo feo" ("algo feo" es suficiente a efectos de este relato)

Se verifica que todo esté listo para recibirlo, más allá de otra buena y muy sana costumbre, la de tener siempre todo listo y bien organizado.

Esa es apenas una de las costumbres que se pueden tener en el Servicio o Unidad de Emergencia del Hospital X...

Y allí se ve a varios integrantes del Equipo de Salud que comienzan su trabajo, así como a una linda chica de amplia sonrisa donde con frecuencia, la única diferencia VISIBLE, es que puede llevar una toca con una cinta de color azul (me gustó que en este personaje, ella fuera "linda" en especial porque tendrá su mejor sonrisa para ese paciente, de eso estoy segura)

A la vista de quienes llegan al Servicio para recibir atención, esa cinta azul es lo primero que pueden apreciar en ella, siempre y cuando se utilice en ese Hospital. Luego observan algunos comportamientos donde a veces llegan a identificar que esta chica es la Lic. en Enfermería del Servicio de Emergencia.

Ese paciente representa el éxito, es el que le permite a un Equipo de Salud, sentirse héroes momentáneos, y en un sentido futbolístico, es el que les da permiso para meterle un gol más a la vida.

Mientras en los ratos libres, este Equipo Interdisciplinario se sigue formando, estudiando, haciendo los mejores chistes para levantarse el ánimo, dándose apoyo para poder sobrellevar circunstancias que no por estar preparados los dejan de afectar en tanto personas, cuando llega el señor Fulano de tal...se trabaja para poder poner lo mejor de cada uno en la estabilización de ese paciente que irá luego, según el caso, a otros sectores más o menos complejos del Hospital.

El grado de complejidad de ese paciente respecto de su patología, orienta el camino a seguir, según protocolos de actuación establecidos. Y por ahí andan, para variar, algunas chicas entrometidas en esta historia (entre las cuales me incluyo, justamente porque entrometerme es esperado por los demás)

Así hace esta chica la parte que le toca de la forma más eficiente posible. Como todos, intenta sólo hacerlo mejor para la próxima vez. Es apoyada, son innumerables las veces que se le ayuda y enseña a ser más eficiente aún.

Así, las Licenciadas en Enfermería se van convirtiendo en una suerte de "guerreras" dentro de ese Servicio.

Ojalá no se malentienda...La palabra "guerrera" bien puede tener otras connotaciones, para las cuales jamás se les preparó (también hay Licenciados y pido disculpas a mis colegas por enfocar la historia sólo en las mujeres)

Pero volvamos al amigo. Ese gran amigo que a todo esto, lo tendría que ubicar ya en Sala (en virtud de la extensa descripción que hice de apenas algunos aspectos mínimos que hacen al trabajo en Emergencia)

Supóngase que en Sala se viene recuperando bien. En sí, se recupera porque jamás se ha dejado de cuidarlo. 

"Se recupera favorablemente" es lo que se suele decir a la prensa que luego hace referencia a este trabajo, en especial cuando se trata de alguna figura conocida por la sociedad. 

No se dice más que eso, por respeto a los derechos de ese paciente y porque no hay ninguna necesidad de ahondar en más detalles, ni de orientarse a complacer a una población ávida de conocer la realidad de una persona, que es privada y por lo tanto se debe respetar, conforme a la actuación ética de este Equipo. 

Este amigo, ya en Sala, continúa su proceso de recuperación y de rehabilitación. Claro, no se le puede negar a este señor que sea visitado por sus familiares a la vez que se integra a la familia en dicho proceso.

Mientras se trabaja desde el Ingreso a Sala con su Plan de Alta (lo cual no se hace por antipatía para que se vaya cuanto antes, sino para que logre recuperar sus capacidades de la mejor forma posible) es allí que se empieza a conocer más a los citados al inicio de esta historia, vale decir: 

A su papá, un señor de edad que llega con su bastón.

A su mamá, quien por cierto quiere permancer junto a su hijo las 24 horas y no hay forma para que la familia logre hacerle comprender que es mejor ir a descansar. Y menos si se lo sugiere su nuera, a quien no le tiene mucho aprecio porque no le gusta que ella esté en el Club de Damas...

A su esposa.

A sus tres hijos (dos de ellos enemistados entre si) y sus cinco nietos mayorcitos (dos de los cuales llevan a sus amigos, sólo porque no soportan permanecer dentro de un Hospital)

A los colegas y amigos que posee por su actividad empresarial.

A los amigos del Club donde practica su deporte favorito (quienes se encargan de hacerle llegar las novedades del Club y le obsequian la nueva camiseta o los mejores banderines de la colección privada de cada quien)

A las amigas de su esposa. Sí, puede llegar a visitar al Sr. Fulano de tal, el "amigable Club de Damas...de cuyo nombre no quiero acordarme"

Como es de esperar, en el horario de visita es donde aquél famoso cuadro de una enfermera pidiendo silencio...puede quedar un par de horas en el olvido.

Mientras desde el "Office" de Enfermería se llegan a escuchar algunas conversaciones de las cuales se guarda secreto, cuando se retiran los familiares de esta suerte de "competencia de amor" por su ser querido, se vuelve a él para continuar trabajando y continentarlo, porque a veces queda febril, hipertenso, etc, una vez transcurrida la visita.

Muchas veces, esta historia puede tener un final feliz.

Para Enfermería y para el resto del Equipo de Salud, esta historia termina con la satisfacción de haber devuelto al mundo a una persona que retorna a sus tareas habituales. Una satisfacción alimentada por nuestro buen amigo, quien se acerca a decir: "Me voy de alta. Sólo quería agradecerles lo que hicieron por mí. ¿Puedo darles un beso a todas?"

Para el paciente, esta historia será motivo de anécdotas en reuniones familiares. Y tal vez en la mesa durante su cumpleaños, surjan frases como:

"Otra vez va a contar su intervención" 
"Pero dí la verdad...yo fui quien más estuvo contigo"
"Claro...tú lo dices porque según tú, yo no lo cuidé nada"

Su esposa podría llegar a enojarse cuando el señor, haciendo uso de su buen sentido del humor, dice a sus amigos: "Pero qué plantel de enfermeras...No saben lo bien que me cuidaron, unas chicas amorosas. Unas manos de seda. Juro que no me dolió nada de lo que me hicieron" lo cual hace feliz incluso a su mamá...

Y así la competencia de amor renacerá en el seno familiar con el señor recuperado. Ojalá que los lectores opinen parecido a mí: estas competencias familiares por AMOR no dejan de ser una muy linda competencia...
  







Publicado por marianella

martes, 16 de abril de 2013

La higiene postural nos permite realizar las actividades cotidianas con menos esfuerzo, y prevenir la aparición de complicaciones por malas posturas.

Estas complicaciones muchas veces se presentan por la mala ejecución de los movimientos, donde se fuerza la espalda y ello trae como resultado las molestias y dolor que llega en ocasiones a imposibilitar a las personas, por su intensidad y por la presencia de lesiones que se hacen crónicas.

Los principios de higiene postural se basan en el hecho de que los movimientos correctamene ejecutados no tienen porqué producirnos dolor.

Sin embargo, las lesiones a nivel de la columna vertebral son una de las causas más importantes de ausentismo laboral y de incapacidad posterior en personas que realizan levantamiento de peso como parte de su rutina de trabajo.

También las amas de casa, en ciertas tareas de limpieza del hogar, suelen realizar esfuerzos que muchas veces consisten en levantar peso o en ocasiones pasan horas en rutinas donde mantienen una posición inapropiada.

Tareas en apariencia inofensivas como planchar, lavar platos o recoger juguetes,  pueden influir en los dolores de la espalda al final del día por no mantener una posición correcta. Por esa razón es importante aprender a prevenir este tipo de lesión y mucho es lo que podemos hacer si nos acostumbramos a mantener buenas posturas.

Sería conveniente que también enseñáramos a los niños como ejecutar movimientos manteniendo una buena posición. No basta con que los padres digan: "Siéntate bien a la mesa"

Si desde pequeños los niños toman la costumbre de realizar movimientos en posición inadecuada, será más difícil hacer que incorporen hábitos de higiene postural cuando sean más grandecitos.

Para los niños, permanecer horas ante un ordenador sin cambiar la posición o no alternar dichas actividades con períodos de ejercicio físico o de simple movimiento, es causante de dolores de espalda por no haberse adaptado precozmente a mantener buenos hábitos posturales.




HIGIENE POSTURAL http://corresaltaycuidate.blogspot.com
COMO LEVANTAR PESO CORRECTAMENTE



HIGIENE POSTURAL http://corresaltaycuidate.blogspot.com
POSICION INCORRECTA PARA HACER ESFUERZOS


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FACILITANDO EL PROCEDIMIENTO DE LEVANTAR PESO




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POSICION CORRECTA PARA RECLINARSE
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PIE DIABÉTICO


Las personas que sufren de Diabetes Mellitus (un elevado nivel de azúcar en la sangre), tienen una mayor facilidad de desarrollar algún tipo de infecciones en la piel, una de las más conocidas se define con el nombre de Pie Diabético.

El pie diabético, es una infección, ulceración o destrucción de los tejidos profundos relacionados con alteraciones neurológicas y distintos grados de enfermedad vascular periférica en las extremidades inferiores que afecta a pacientes con diabetes mellitus.

No debemos confundir “pie diabético” con el pie de una persona diabética, ya que no todos los diabéticos por el solo hecho de serlo, van a desarrollar esta complicación que depende en gran medida del control que se tenga de la enfermedad, de los factores intrínsecos y ambientales asociados al paciente y en definitiva del estado evolutivo de la patología de base.

El pie del paciente diabético es muy sensible a todas las formas de traumatismos e infección: el talón y las prominencias óseas resultan especialmente vulnerables.

Los daños a los nervios periféricos de los pies provocan trastornos sensoriales, úlceras de la planta del pie, atrofia de la piel, etc. y debido a la oclusión de las arterias que llevan sangre a los pies se puede producir gangrena.

Es frecuente en los pacientes diabéticos que las lesiones propias del denominado pie diabético trascurran sin dolor, debido a lo cual se suele agravar la lesión antes de que el paciente pida ayuda especializada.


Este fenómeno ocurre por la pérdida de la sensibilidad en las extremidades inferiores, asociada a veces con los trastornos de la visión que también la diabetes puede provocar, lo cual dificulta la observación de las lesiones por parte del propio paciente.


La prevalencia de úlceras de pie diabético en los paises desarrollados varía según el sexo, edad y población desde el 4% hasta el 10%.

Se ha establecido una incidencia correspondiente del 2,2 al 5,9%.

Se ha calculado que al menos un15% de los diabéticos padecerá durante su vida ulceraciones en el pie, igualmente se estima alrededor de un 85% de los diabéticos que sufren amputaciones previamente han padecido una úlcera.

Se ha observado que las úlceras neuropatías son de igual frecuencia en hombres que en mujeres y que aparecen generalmente en diabéticos de larga evolución.

Las úlceras del pie se producen por un desequilibrio entre el exceso de presión sobre la planta del pie y el estrés repetitivo de la presión en la zona, que se genera al caminar.

No se necesita mucha presión para provocar una úlcera, más allá que la piel tiene de por sí, un sistema de protección propio.

Normalmente, una presión dañina o un movimiento contra la piel dispararían una alarma protectora en forma de dolor, en personas con lesiones nerviosas (neuropatía) de origen diabético, esta presión pasa desapercibida y puede provocar graves lesiones.

Al haber perdido la sensibilidad al dolor, las personas con neuropatía diabética no se dan cuenta de que existe un problema hasta que se ha formado una úlcera.

Cuando se dice que el pie diabético tiene una “base etiopatogénica neuropática ”se hace referencia a que la causa primaria que hace que se llegue a padecer un pie diabético está en el daño progresivo que la diabetes produce sobre los nervios, lo que se conoce como neuropatía.

Los nervios están encargados de informar sobre los diferentes estímulos (nervios sensitivos) y de controlar a los músculos (nervios efectores).

En los diabéticos, la afectación de los nervios hace que se pierda la sensibilidad, especialmente la sensibilidad dolorosa y térmica, y que los músculos se atrofien, favoreciendo la aparición de deformidades en el pie, ya que los músculos se insertan en los huesos, los movilizan y dan estabilidad a la estructura ósea.

El hecho de que una persona pierda la sensibilidad en el pie implica que si se produce una herida, un roce excesivo, una hiperpresión de un punto determinado o una exposición excesiva a fuentes de calor o frío no se sientan.

Ya que el dolor es un mecanismo defensivo del organismo que incita a tomar medidas que protejan de factores agresivos, los diabéticos pueden sufrir heridas y no darse cuenta.

Además, la pérdida de control muscular favorece la aparición de deformidades y éstas pueden al mismo tiempo favorecer roces, cambios en la distribución de los apoyos del pie durante la marcha y predisponer a determinados puntos del pie a agresiones que, de no ser tratadas a tiempo, pueden resultar fatales.

Así se forma una herida que, en primera instancia, el diabético ni siquiera advertirá por la pérdida de sensibilidad.

Esta herida no tratada es una puerta abierta para los microorganismos, causantes de la infección. Como la respuesta inflamatoria está disminuida, los gérmenes patógenos no encuentran demasiada resistencia, colonizan la zona, el tejido se destruye y difícilmente cicatriza. Ya tenemos la ulceración.

Las úlceras son heridas caracterizadas por una pérdida del tejido y especialmente por su escasa tendencia a la cicatrización.

Las úlceras requieren todos los cuidados podológicos y médicos que estén al alcance del paciente, ya que además de no resolverse espontáneamente tienden a agravarse, llegando en muchos casos a gangrenarse, lo que obliga a ejecutar amputaciones parciales o incluso totales de las zonas afectadas.

La suma de falta de riego sanguíneo con la acumulación de toxinas derivadas del metabolismo infeccioso pueden facilitar la aparición de fenómenos necróticos; dicho de otro modo, pueden provocar que determinadas zonas de tejido mueran. Si ese tejido muerto no es eliminado correctamente puede provocar la liberación de toxinas en sangre que acaben por ocasionar una gangrena del miembro. Para la gangrena existe un único tratamiento posible: La amputación o la muerte.



Clasificación de Wagner del pie diabético


La finalidad del manejo de las ulceras en el pie diabético es prevenir la amputación y mantener una buena calidad de vida del paciente.
La existencia de isquemia, infección y la profundidad de la úlcera influyen significativamente en la evolución de esta, ya sea hacia la curación o bien a la amputación.
Para unificar los criterios de tratamiento y descripción se elaboró en el año 1970 una teoría sobre las lesiones del pie diabético que terminó en una clasificación de 5 grados de complejidad. Este tipo clasificación se conoce con el apellido de uno de los médicos que participó en su creación, el Dr. Wagner.
La Clasificación de Wagner del pie diabético es la clasificación más empleada para la cuantificación de las lesiones tróficas en caso de pie diabético, por ser simple y práctica.

Como ventajas presenta que es fácil de recordar, incorpora la profundidad de la ulcera, introduce las necrosis como lesiones no ulcerosas y se utiliza el grado 0 para definir al Pie de Riesgo.

Como inconvenientes tiene que tampoco hace referencia a la etiopatogenia de la lesión.

La clasificación de Wagner tampoco permite distinguir si una ulcera
superficial presenta infección o isquemia, y los grados IV y V incluyen signos de insuficiencia vascular severa mientas que los signos más sutiles de isquemia no son tenidos en cuenta.

A pesar de las limitaciones referidas, la clasificación de Wagner ha sido muy útil, ha mostrado excelente correlación con la morbimortalidad.

Pero para el pie diabético este tipo de clasificación, aunque de mucha ayuda, terminó por ser incompleto y en algunos casos confuso.

Entonces los investigadores de la Universidad de Texas agregaron los grados de pie diabético de la clasificación anterior una serie de clases de la A a la D que indicaban además del tipo de lesión y si presenta o no isquemia, es decir falta de transito sanguíneo.

La clasificación de Wagner por grados y la de la Universidad de Texas por grados y estadios caracterizan las úlceras y predicen resultados.



Clasificación de Wagner del pie diabético



Grado 0: Ausencia de ulceras en un pie de alto riesgo.


Grado 1: Úlcera superficial que compromete todo el espesor de la piel pero no tejidos subyacentes.


Grado 2: Úlcera profunda, penetrando hasta ligamentos y músculos pero no compromete el hueso o la formación de abscesos.


Grado 3: Úlcera profunda con celulitis o formación de abscesos, casi siempre con osteomielitis.


Grado 4: Gangrena localizada.


Grado 5: Gangrena extensa que compromete todo el pie.


Sistema de Clasificación de la Universidad de Texas para Úlceras en Pie Diabético


Grado 1


– Clase A: úlcera no infectada, superficial no isquémica.
– Clase B: úlcera infectada, superficial no isquémica.
– Clase C: úlcera isquémica, superficial no infectada.
– Clase D: úlcera isquémica, superficial infectada.


Grado 2 – Siempre son úlceras que penetran hasta la cápsula o hueso


– Clase A: úlcera no infectada, no isquémica.
– Clase B: úlcera infectada, no isquémica.
– Clase C: úlcera isquémica, no infectada.
– Clase D: úlcera isquémica, infectada.



Grado 3 – Siempre penetran hasta el hueso o un absceso profundo

– Clase A: úlcera no infectada, no isquémica.
– Clase B: úlcera infectada, no isquémica.
– Clase C: úlcera isquémica, no infectada.
– Clase D: úlcera isquémica e infectada.



Sirve para los pacientes con pie diabético que exista esta clasificación para que los médicos puedan enfocarse en la posible curación y cómo prevenir que se agrave, para que puedan compartir los diferentes casos y no confundirse en la descripción de las lesiones. Como consecuencia de clasificar la lesión, se puede lograr un mejor tratamiento de ésta lo cual reporta beneficios, evitando secuelas mayores a este paciente.
Publicado por marianella
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Aunque el abuso sexual de niños haya existido desde hace cientos de años, sólo durante los últimos treinta el Personal de Salud ha comenzado a reconocer el alcance de este problema, incluyendo sus características clínicas, los enfoques de solución y sus consecuencias para los niños y familias.


DEFINICIÓN


El abuso sexual se define como la participación de niños o adolescentes en actividades sexuales que no comprenden por completo, a las que no han otorgado su consentimiento y que violan los valores morales de la familia y/o de la sociedad.

Esto incluye actividades tales como toqueteos sexuales de los genitales del niño por parte de un adulto o adolescente, el acto sexual entre un adulto y un niño, exponer a los niños a la pornografía sea participando de ella o mediante la observación no consentida de escenas pornográficas, o la participación de un niño en la prostitución.

El abuso sexual debe distinguirse del juego o exploración sexual que llevan a cabo los niños en edad preescolar y escolar, o la actividad sexual entre adolescentes que la consienten en forma deliberada.

Los casos de maltrato físico y desatención ocurren en todas las clases sociales pero tienen una alta tasa de denuncias en los sectores de más bajos recursos que tienen una educación limitada.

De los casos de sospecha de abuso sexual denunciados a los servicios de protección, cerca de un 40% se consideraron fundamentados, lo que significa que dichos servicios hallaron suficiente evidencia para creer que se había producido abuso sexual. Este índice de fundamentación del abuso sexual es en cierta medida más elevado que el de otras formas de maltrato.

La imposibilidad de fundamentar el abuso no significa que este no se haya producido, sino que los servicios de protección social no cuentan con evidencia suficiente.

Los casos de abuso sexual se dan en familias de todas las clases sociales y antecedentes educativos.

Quienes perpetran el abuso sexual son en su mayoría varones, y entre el 20 al 25% de ellos son adolescenetes.

Aproximadamente un 75% de los niños evaluados por abuso sexual son del sexo femenino, el rango de edad oscila entre los 6 meses y los 18 años, con una edad media cercana a los 8 años.

La mayoría de los niños que han sufrido abuso sexual conocen al perpetrador, que puede ser el padre, padrastro, otro pariente varón, un amigo de la familia o un vecino de la comunidad.

Aunque los perpetradores del sexo femenino son muy poco frecuentes en la mayoría de los casos con evidencia clínica de abuso, estos índices pueden ser falsamente bajos debido al escaso reconocimiento por parte de la mujer de haber cometido abuso sexual.

Existe la creencia errónea que, por condicionantes anatómicas, la mujer no puede perpetrar abuso sexual, o si lo hace éste es más leve o producirá lesiones de menos entidad a nivel físico que aquél prepetrado por un varón.

No obstante, se ha podido observar a nivel clínico situaciones de abuso sexual donde participan mujeres, donde se involucra en la relación sexual el uso de elementos que facilitan la penetración y que producen lesiones genitales de consideración en niños o niñas pequeños, dependiendo esto de las preferencias de la agresora, como del grado de violencia con que se desarrolla la relación sexual.

Cabe señalar que no existe abuso exclusivamente cuando un acto sexual se concreta, sino que el abuso sexual debe considerarse como tal desde el momento en que un adulto comienza a tener actitudes o conductas de tipo sexual hacia un niño, independientemente de la edad y sexo de la víctima, del sexo del agresor, y de que esta actitud tenga o no como resultado la realización de un acto sexual con el niño.

No puede descartarse la participación de la mujer y su grado de complicidad, en el consentimiento de la relación sexual abusiva por parte de su pareja, pudiendo ocurrir o no en forma simultánea, violencia hacia la mujer si no consiente y calla esta situación de abuso.

En estos casos, existe muchas veces un entorno de abuso y maltrato, y las denuncias son a veces formuladas por personas cercanas al contexto de la familia por ej. vecinos o docentes que toman contacto con la situación. (Ver: "Indicadores de malos tratos en los niños", en la etiqueta "Trabajo y maltrato infantil")

Aproximadamente un 15% de los niños no conocen al perpetrador, esto sucede cuando el niño es atacado y obligado en una violación.


CAUSAS

Aunque no se alcanza a comprender como un progenitor puede perder el control y maltratar físicamente a un niño, resulta mucho más difícil comprender cómo un adulto puede pasar del estrecho contacto corporal o incluso de tener sensaciones sensuales a abusar real y sexualmente de un niño.

Los dos requisitos previos para que se produzca el abuso sexual incluyen la excitación sexual ante los niños por parte del perpetrador y el deseo de actuar impulsado por esa excitación.

Varios estudios han intentado analizar la atracción sexual que sienten algunos adultos por los niños.

En USA, en un estudio realizado con estudiantes universitarios, el 21% de ellos reconoció sentir atracción sexual por los niños.

Algunos delincuentes pueden concentrar su atención en los niños de cierta edad o sexo; otros sólo pueden sentirse excitados por niños en ciertas circunstancias.

Los factores que influyen en el deseo del transgresor de poner en práctica sus sentimientos de excitación hacias los niños incluyen:

Falta de conciencia sobre tales comportamientos

Falta de empatía con el niño

Creer que tales comportamientos son aceptables y no causan daño al niño

Escaso control de los impulsos

Uso simultáneo de drogas o de alcohol, lo cual puede reducir más la capacidad de control sobre las emociones

Historia del perpetrador (abusado durante la infancia)

Circunstancias que facilitan un mayor contacto del perpetrador con con el niño
(por ej. hospitalización de su madre durante un período prolongado, viaje de los padres sin el niño, etc.)

Situación de vulnerabilidad del menor (por ej. retraso mental o patología psiquiátrica)

Los niños sometidos a abusos sexuales a menudo son elegidos porque parecen particularmente vulnerables o necesitados de protección.

Inicialmente, estos niños pueden llegar a disfrutar la compañía del agresor, que puede estar haciéndoles regalos, brindándoles atención o prodigándoles abrazos.

Estos comportamientos pueden evolucionar hasta convertirse en secretos especiales, y finalmente pasar de comportamientos no sexuales hasta actividades de tipo sexual que culminan en el acto sexual como tal.

Este proceso se ha calificado como "síndrome de acomodación al abuso sexual del niño" que describe cinco etapas que se suceden en el abuso sexual
del menor:


1- secretismo

2- indefensión

3- atrapamiento y acomodación

4- revelaciones retrasadas y no convincentes

5- retracción posterior por parte del niño luego de abuso revelado


Próximo post:

Abuso sexual: ¿Qué nos dirán los niños?

















Publicado por marianella
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EL ESCENARIO

Tanto como con otras formas de violencia, el abuso sexual de los niños puede ocurrir en la intimidad del hogar o en un escenario donde sólo se encuentran el abusador y su víctima, y por ello rara vez es presenciado por otra persona a excepción de situaciones que, por su extremo grado de violencia involucren a más agresores, pero se trata igualmente de un acto privado en cuanto al escenario.

Desde luego las representaciones que a veces vemos en el cine no siempre ilustran claramente  las locaciones que algunos transgresores utilizan para la consumación de un acto sexual.

Los lugares que los agresores pueden llegar a considerar válidos para perpetrar abuso suelen ser variados.

Muchas veces el lugar en sí no hace a la cuestión, la cuestión pasa a ser que el lugar favorezca las condiciones de vulnerabilidad del niño, que son las que brindan la seguridad al agresor de que no va a poder ser interrumpido ni descubierto en sus intenciones, una vez que decide pasar con ese niño a actividades de tipo sexual.

Como se dijo en la entrada anterior,  para que se dé abuso debemos asumir que el transgresor experimenta excitación con los niños. Y los niños no siempre suelen verse en la sombra.  

http://corresaltaycuidate.blogspot.com/2012/04/abuso-sexual-en-ninos-reconociendo-al.html

Incluso algunos agresores sólo experimentan excitación con niños en ciertas circunstancias.  

Entonces, las imágenes que solemos tener en mente, producto de la cinematografía o a veces las que vemos en las noticias, no siempre se corresponden con lo real.

Y prácticamente cualquier lugar que le brinde seguridad al agresor, y que cree ciertas condiciones de intimidad con el niño, pueden convertirse en lugares propicios para que se lleve a cabo el abuso, favoreciendo que se den esas circunstancias que provocan la excitación del agresor. 

En una vivienda, los lugares que posibilitan una cercanía física clara con el niño, o aquéllos donde el niño puede exponer sus genitales, pueden llegar a ser los lugares elegidos.

Sentarse al sofá con el niño brinda proximidad, igualmente que hacerlo en el borde de su cama, y son lugares donde habitualmente para el niño transcurren diálogos con los adultos, oportunos para que un agresor comience su intento de ganar la confianza del niño. 

En esos sitios puede comenzar un agresor que el niño conoce, a establecer un juego de miradas, roces y caricias no sexuales hasta que consigue un grado mayor de participación del niño, pasando luego a la consumación o no del abuso sexual, en el mismo lugar o en otro entorno elegido.

Acompañar al niño al sanitario puede también ser la oportunidad para el agresor de visualizar los genitales del niño, llegando a la excitación.

El momento de los juegos en el piso de su habitación o del salón también pueden crear la situación para que el adulto tome un contacto físico con el niño, propiciando juegos sensuales o sexuales.


MANIFESTACIONES CLÍNICAS


El niño que ha sufrido abuso sexual puede haber sido sometido a otras formas de maltrato, incluyendo los maltratos físicos o la desatención, y ciertamente ha sufrido maltrato emocional.

La preocupación acerca de la posibilidad de abuso hacia un niño se suele dar a consecuencia de manifestaciones específicas de ese niño, sobre experiencias incómodas, por ejemplo,  haber recibido tocamientos en sus genitales.

Alientan además a sospecha de abuso sexual la observación de comportamientos específicos del niño, por ejemplo, comportamientos sexualizados con sus hermanos, síntomas como encopresis y flujo o sangrado vaginal, o bien lesiones vaginales o anales detectadas en una exploración física.

Pero son las declaraciones claras, formuladas por un niño, o en muy pocas ocasiones la observación directa accidental del abuso sexual, los mejores indicadores de que ese abuso sexual se produjo.

Estas declaraciones son las que se suelen realizar a un progenitor o adulto de confianza, por ejemplo un maestro o profesor.

Sin embargo los niños pequeños pueden no poseer el vocabulario apropiado para lograr una descripción de lo que les ha ocurrido.

Pueden emplear las palabras que el perpetrador usó para lograr su participación, por ejemplo:

"¿Jugamos al juego de los besos y los abrazos?"

"¿Me besas como te enseñé?"

"Tienes que encontrar donde puse el dulce y comerlo"

También pueden utilizar palabras que describen su experiencia de lo que ocurrió o la sensación que percibieron, pero a veces son confusas para los adultos por ejemplo:

"El me metió un cuchillo donde hago pipí"

"Me pidió que besara un palo que tenía en él"

Los niños mayores pueden comenzar revelando lo que ocurrió de una manera defensiva por ejemplo:

"Mi tío besa demasiado fuerte"

Si el adulto reacciona con interés formulando preguntas exploratorias adecuadas se pueden obtener más detalles.

Los niños mayores pueden sentir vergüenza por lo ocurrido, sentirse en parte responsables, lo cual no es real, haber conseguido experimentar sensaciones placenteras, o estar preocupados y angustiados por las amenazas que el perpetrador les hizo por ejemplo:


"Si se lo dices a tu madre te golpearé"

"Si lo dices sabes que pensarán que eres un mentiroso"

"Si lo dices lo haré también con tu hermanita"

"Si lo dices mataré a tu madre"


Incluso luego de una revelación clara, puede ocurrir que el niño se retracte de su afirmación cuando percibe el trastorno que su declaración causa en la familia, cuando se da cuenta de ello.

Los niños mayores o los adolescentes pueden además percibir en forma más clara ciertas consecuencias, y llegar a sentirse responsables por la unión de la familia.

Allí es cuando puede ocurrir que se retracte, por ejemplo, al darse cuenta que si lo dice, su padre irá a la cárcel, su casa se pondrá en venta y supondrá entonces que todos van a estar enojados con él.

Si no lo dice, los abusos sexuales continuarán, pero al menos la familia se salvará.

Y algunos chicos, toman entonces la opción,consciente o inconsciente, de sacrificarse por su familia.


QUE HAGO SI LO SOSPECHO, COMO LOGRO QUE ME LO DIGA


Tanto los docentes en el aula como el personal de Salud durante una internación del niño por cualquier otra circunstancia, se encuentran en la primera línea de fuego.

Significa que nos encontramos en una oportunidad única para poder identificar tanto problemas relacionados al maltrato físico, verbal y emocional, como para que los niños lleguen a confiarnos que fueron abusados sexualmente.

Para poder valorar a un niño víctima de abuso sexual, en primer lugar debemos saber lo que buscamos, conocer de qué forma podemos preguntarle a un chiquito por este asunto, y prepararnos para poder identificar e interpretar su respuesta como un indicador de abuso sexual.

Otros aspectos hacen al manejo posterior de la información obtenida, ya que lo más indicado para el niño es la actuación interdisciplinaria, en los hechos estas situaciones por su grado de complejidad e implicaciones para el niño en el corto y largo plazo nunca las aborda una sola persona.

Además quienes participamos directamente de la atención quedamos también muy afectados por todo lo que la situación nos genera en el plano emocional.

Esto último a la vez nos puede dificultar llevar a cabo una atención eficiente, y no podremos ayudar finalmente al pequeño como realmente queremos hacerlo.

Pero un componente medular de nuestras acciones en estos casos lo constituye sin duda el hecho de favorecer un clima de contención donde el niño pueda lograr expresarse, lo cual depende en gran medida del grado de confianza que experimente con los adultos de ese entorno.

Quienes reciben ese secreto del niño deben conocer como manejar cuestiones tales como la angustia que va a aparecer, la ansiedad, el temor, la vergüenza, entre otros.

Cuando un niño dice basta y decide hablar es porque espera seguridad de parte de los adultos.

El basta de ese niño nos compromete e involucra como Cuerpo Docente o como Equipo de Salud.

Por eso, la respuesta de ese adulto a quien el niño le hace esta confesión, debe reflejar ese compromiso de ayuda y brindarle la seguridad que necesita.


LA ENTREVISTA CON EL NIÑO



Nos centraremos en la forma de obtener la información para los docentes que sospechan o tienen indicios de que se produjo abuso sexual, y que por tratarse de niños más grandecitos, pueden entrevistarlos directamente.

Cuando el niño es lo suficientemente mayor para ser entrevistado en forma directa, se le debe preguntar lo que puede haber ocurrido.

Esta entrevista o serie de entrevistas se deben llevar a cabo a solas con el niño de ser posible.

El entrevistador debe sentirse cómodo y ser diestro para preguntar a niños de corta edad sobre la posibilidad de abuso sexual, formular preguntas simples, y estar especialmente atento a las respuestas no verbales del niño, además de las manifestaciones directas.

Se deben evitar las preguntas dirigidas como por ejemplo:

"¿Tocó tu pene?"

"¿Tocó tu pipí?"

Son preferibles preguntas no dirigidas, por ejemplo:

"¿Puedes decirme qué pasó?"

"¿Dónde te tocó?"

Con frecuencia los niños son reticentes a hablar por una serie de razones, entre ellas el miedo y la vergüenza, en estos casos pueden resultas útiles las preguntas con respuestas opcionales forzadas, por ejemplo:

"¿Fue tu madre, tu padre o tu vecino quien te hizo esto?"

"¿Y su pene o pipí era verde, rosa o blanco?"

Para ayudar a los niños pequeños se pueden emplear dibujos anatómicos o muñecos anatómicamente correctos.

Aunque en su momento se generó una gran controversia respecto de la naturaleza sexuada de los muñecos, y de si los niños son inducidos a hablar de sexo sólo por presentarles un muñeco sexuado, conduciendo esto a falsos resultados.

No obstante, se comprobó que muy pocos niños que no habían sido sometidos a abuso sexual, tuvieron una respuesta sexual con los muñecos, de modo que la posibilidad de obtener datos falsos acerca de abuso es limitada.

Pero en virtud de esta controversia, muchos entrevistadores prefieren usarlos para ayudar al niño a identificar las partes del cuerpo, sólo después que haya indicado verbalmente que se produjo abuso sexual.

 Así, los muñecos permiten esclarecer algunas palabras empleadas por el niño cuando estas referencias anatómicas están confusas para el entrevistador y facilitan al niño describir con detalles lo que ocurrió.

Puede que algunos niños mayores con dificultades para verbalizar los actos de abuso sexual consigan hacer dibujos de lo que les ocurrió.

Como vemos, la tarea de obtener la información que nos lleve a confirmar que existió abuso puede ser intrincada así como la mente de quien lo comete.


Si un día un niño te elige para confesarte que fue abusado sexualmente, seguro que algo va a cambiar en tu vida, pero no olvides que el abuso cambiará la vida de ese niño para siempre.
Lic.Enf.Marianella Dimoff
























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viernes, 29 de marzo de 2013

NUEVO AFICHE VACUNACION 2013


http://corresaltaycuidate.blogspot.com



Este afiche es un obsequio para quienes se dedican a concientizar acerca de la importancia de la inmunización oportuna de los niños. Espero que mis amigos Vacunadores, que siempre se ocupan de tener en sus Puestos de Vacunación algún material que cumple una función informativa y decorativa a la vez, le encuentren un buen uso. Como podrán apreciar, este niño está "apurado" por recibir sus vacunas, y siento que por eso me gustó tanto trabajar este material. Saludos.







Publicado por marianella

lunes, 11 de marzo de 2013

Se presenta este afiche para ayudar a las mamás primerizas, a las abuelas que han perdido su práctica o están poco familiarizadas con los pañales descartables, para los papás que pueden acabar con las manos enredadas entre la cinta, la toallita descartable y su hijo al hacerlo por primera vez, etc. Cabe señalar que el uso de la toallita descartable no reemplaza a la higiene diaria de genitales y ano, lo cual forma parte de los cuidados de higiene parcial del bebé. 





CUIDADOS DEL BEBE
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jueves, 7 de marzo de 2013


MUJER TODO EL AÑO



Quiero expresar mi agradecimiento a todas las personas, más allá de su orientación sexual, que me recuerdan hoy que soy una mujer y tengo derechos, por ser el Día Internacional de la Mujer. 

Agradezco la costumbre de saludarme por este Día 8 de marzo, como también las múltiples muestras de afecto que me dedican por el hecho de ser mujer.

Deseo contar que no me siento particular, ni extraña, ni un ser de otro planeta por ser mujer y menos aún porque sea 8 de marzo.

Si bien he recibido con agrado flores, bombones y otros obsequios, no me resultan algo imprescindible. Los considero una gentileza por mi femineidad o una forma de reconocimiento como persona, pero solo eso.

En sí, me gustan más tales regalos en cualquier otra fecha, ya que tengo la sana o buena o mala costumbre de ser mujer por 365 días.

No me son muy gratos los días que existen para recordarme lo indefensa que soy o puedo ser. Con cierto pesar, diré que tratándose de días malos, prefiero incluso mi cumpleaños...y ya es decir...

En tanto tengamos un Día para recordar que las mujeres tenemos derechos, eso sólo significa que continuamos en inferioridad. 

Por eso existe este Día, para movilizar a todas las organizaciones sociales que luchan por la igualdad de oportunidades para las mujeres, y para el recuerdo por parte de los Organismos Internacionales, de la necesidad de hacer algo más por nosotras. 

Y cabe que hagan más por una sola y simple razón: es mucho lo que se nos debe en este mundo.

Se nos debe información sobre nuestros derechos, orientación y libertad para decidir por nosotras mismas.

Se nos debe desde la posibilidad de ocupar cargos políticos en igual proporción que los hombres heterosexuales o no, más allá de nuestra propia opción sexual, a la posibilidad de vivir libres de violencia en nuestras casas. 

Se nos debe apoyo por parte de los Estados en los casos de separación de nuestras parejas o esposos, por situaciones de violencia en cualquiera de sus manifestaciones, lo cual incluye apoyo a nuestros hijos.

Se nos debe libertad para decidir sobre nuestro cuerpo. 

Se nos debe el acceso a una maternidad informada y voluntaria.

Se nos debe apoyo para que nos quedemos con nuestros hijos en casa, en sus primeros seis meses de vida, en lugar de seguir luchando con algunas empresas, para ver que tánto nos permitirán amamantar antes de lograr despedirnos de nuestros empleos.

Se nos debe respeto por la multiplicidad de roles que cumplimos para la sociedad. Sólo por ser mujeres, parece que ser multifacéticas, fuera una obligación.  

Se nos debe reconocimiento en unos cuantos países a la labor como amas de casa, lo cual abarca desde beneficios sociales tales como pensión estatal, (derecho jubilatorio), a la distribución igualitaria de tareas en el seno de la familia.

Se nos debe igual sueldo por igual tarea.

Se nos debe un ambiente laboral libre de situaciones de acoso en cualquiera de sus manifestaciones.

Se nos debe aún, en algunos países, condiciones igualitarias de acceso al sistema educativo, en virtud de valores culturales que dificultan la educación de la mujer, aunque exista el intento de los Estados por asegurarlo. 

Se nos debe el NUNCA MÁS A LA MUTILACIÓN DE NUESTROS GENITALES YA QUE NO SE PUEDE ADMITIR PARA ESTAS PRÁCTICAS NINGUN TIPO DE ARGUMENTACIÓN QUE SE PUEDA CONSIDERAR VÁLIDA.

Se nos debe igualdad, independientemente de cualquier otra condición, que pudiera actuar como un elemento discriminatorio, añadido al hecho de ser MUJER por el cual ya se nos discrimina.

Se nos debe valorizar por nuestra intelectualidad antes que por usar una falda, por bonitas que nos queden.

Para no seguir con la interminable lista, se nos debe, en definitiva, la abolición y desaparición de tal día del calendario, y sólo en ese momento tendremos una señal inequívoca de que en el mundo SI EXISTE LA IGUALDAD DE GÉNEROS.

Por eso, seguramente nos esperan unos cuantos días 8 de marzo "ayuda memoria"

Me resta señalar que:

No creo "fuertes" a los castigadores del que fuera llamado "sexo débil". Antes bien, los considero cobardes. Sólo por esa causa ha resultado "conveniente" que se nos castigue desde tiempos inmemoriales, YA QUE SE TRATA DE TOMAR RECAUDOS, que surgen desde el miedo a que las mujeres podamos demostrar todavía más lo que somos capaces de hacer.

Quien realmente es fuerte no necesita hacer uso de su fuerza ante quien percibe débil, ya que se sabe fuerte, y por lo tanto no requiere de demostrarlo castigando a nadie, de ninguna forma.

Saludos a todos mis lectores y llegue mi mayor aprecio a quienes me han dicho y dirán, desde el sentido de la amabilidad y me consta que también desde el respeto: "Feliz día, MUJER"





Publicado por marianella

martes, 5 de marzo de 2013


abuso sexual infantil caso clinico


Conocí a Dahianna (1) cuando todavía era estudiante. Estaba internada en el Hospital donde hacía mis prácticas de Enfermería.

El Servicio de Pediatría nos recibía como parte de nuestras actividades curriculares; allí llevábamos a cabo la atención de los niños hospitalizados.

Llegué ese día a clase como siempre en las mañanas. Me asignaron a una niña para trabajar, y tenía yo la costumbre de no leer los datos de la historia clínica sino que primero solía ir a presentarme y conocer a quien ese día sería mi paciente, para luego sí, comenzar a leer, informarme de la situación de enfermedad y planificar los cuidados.

Mis visitas de presentación duraban alrededor de cinco minutos. Mi objetivo era que la persona supiera quién le iba a atender, ya que la Auxiliar de Enfermería de sala al ceder a ese paciente para nuestra práctica ya no se presentaba en esa habitación, salvo para ayudarnos en alguna cuestión puntual. En ocasiones acudía aún antes de conocer el diagnóstico del paciente.

En forma habitual les decía mi nombre, y les contaba que estaría trabajando con ellos como estudiante.

Luego les preguntaba su nombre, a veces les hacía algún comentario o broma como para lograr cierta empatía y que no me temieran por mi escasa experiencia. Siempre les aclaraba que mis tareas eran supervisadas por mi profesora, a fin de darles tranquilidad, luego volvía a la Enfermería.

Sin embargo, esa mañana y los días sucesivos, me marcaron de una forma especial.

Llegué a la habitación de Dahianna, sin información acerca de la causa de su internación.

Al entrar sólo ví a una niña de once años que hacía poco se había despertado. Se encontraba en su cama, en posición fetal. Miraba hacia la puerta. Tenía extendido uno de sus brazos, allí donde le habían colocado una vía venosa, para administrarle medicación.

La expresión de su rostro no podría aún definirla. Su mirada era atenta y asustada a la vez. No recuerdo muchos pacientes que me hayan mirado como Dahianna me miró ese día.

Hice mis tareas de siempre: la saludé, me presenté, tomé asiento a su lado, sonreí, le pregunté cómo se llamaba.

Ella dijo su nombre sin mirame a los ojos. Su voz era suave, parecía temerosa o avergonzada.

Le pregunté entonces:

-Cuéntame Dahianna, por qué estás aquí, que te pasó?

-Por una violación.

Esa fue toda la respuesta. Dahianna se encontraba tan traumatizada, que ni siquiera podía decir: "Me violaron"

Se refirió acerca de un hecho sumamente íntimo y devastador como si le hubiera ocurrido a otra persona. Con el tiempo aprendí que esta manera de referirse a lo ocurrido es bastante habitual en casos de abuso sexual.

Quedé paralizada. Describiría lo que sentí con estas palabras: rabia, impotencia, furia, indignación, pena, y no serían aún términos suficientes.

De una forma instintiva, visceral, comencé a acariciar su cabello. Tenía un cabello hermoso. Me quedé en silencio. Luego ella se acomodó en la cama, hasta que pudo mirarme.

Me animé a tomar sus manos, las tomé con suavidad pero con firmeza. Ella recibía ese gesto mirándome en silencio. Intenté mirarla a los ojos, aunque no siempre lo conseguí, porque eventualmente desviaba su mirada.

Así permanecimos como diez minutos. Hice mi mejor intento para que mi voz sonara suave, firme, segura, cálida.

Entonces le dije que debía salir, y que en un momento estaría de nuevo con ella. No respondió.

Camino a la Enfermería, iba pensando cómo haría para trabajar una situación así. Las lágrimas me rodaban por las mejillas, se lo conté a mi profesora, y le expresé en qué aspectos centraría mi valoración, qué elementos de la atención priorizaría, para poder confeccionar el Proceso o Plan de Atención de Enfermería para Dahianna. Hice preguntas. Escuché consejos.

Volví con ella, intenté conocer más, y en especial me preparé para recibir manifestaciones de Dahianna que no sabría claramente como trabajar.

Esperé más de una hora para hacerle preguntas. De principio sólo hice las cosas de rutina, iba explicándole qué haría antes de hacerlo. De a poco, sin que percibiera apuro de mi parte, fui completando sus cuidados. Luego me senté a su lado nuevamente.

Sólo le dije: "¿Me permites quedarme aquí contigo?"

Así pude preguntarle con quienes vivía, en dónde, qué cosas le gustaban, si tenía hermanos, si había podido aprender a leer y escribir, muchas preguntas que no eran directas sobre el abuso.

Evité tocar cualquier tema corporal: ni elogiar su cabello, ni decirle que debía bañarse, ni nada que involucrara a su aspecto físico. No intenté que mi valoración la expusiera más a mí, porque ya se había hecho al ingreso. Intenté evitar la sobreexposición aunque me quedara sin completar mi propia valoración.

Evité comentarios tendientes a intentar mejorar su ánimo, ya que no existen en esos momento tan traumáticos frases que puedan resultar motivadoras por más elogiosas que sean, a excepción de las que puedan favorecer una percepción de seguridad por parte de la víctima. 

Me enteré que tenía cinco hermanos, que ella era la mayor de todos, que vivía sólo con su madre, que su padre iba a veces a verlos. Provenía de un entorno marginal. Había dejado sus estudios al finalizar primaria.

Fue recién entonces que tomé valor y con suavidad le dije:

-¿Quieres contarme quién te hizo eso?

Y sólo respondió: Fue un tío.

De nuevo se quedó en silencio, y de pronto rompió a llorar. La acompañé en ese silencio que sólo rompía su llanto. Mi mano estaba allí, sólo mi mano, no mis palabras, sosteniéndola todo lo fuerte y segura que podía. Ya no habló más. No cabía preguntar cómo fue. No había un motivo para presionarla a decir cómo había ocurrido todo.

Los sucesivos encuentros con Dahianna fueron un poco más accesibles para mí. Apareció su abuela, y pude conversar con ella. Logramos que se levantara, y que acudiera a higienizarse. Consiguió mirarse en el espejo, peinarse, aunque no sé muy bien si se veía o peor aún, qué podía sentir al verse.

Le propuse a Dahianna dibujar y me obsequió dibujos que entregué a la psicóloga que le brindaba apoyo. Sólo conservo hasta hoy un dibujo de ella que guardé para mí y tiene su firma.

Con los días fue dada de alta y me quedé sin conocer su sonrisa. Sólo llegué a ver un esbozo de sonrisa, más parecida a una mueca apenas, cuando me veía llegar.

Trabajar con una niña víctima de abuso sexual te da sólo una certeza, que llamaría mejor incertidumbre: nunca sabes cuándo podrá volver a sonreír. Y ese es un dolor que como profesional y como persona te queda, te lo llevas contigo.

Todavía creo que nada de lo que hice en esos momentos fue demasiado profesional. No sólo por ser estudiante y tratarse de mi primer contacto con esta realidad, sino porque las situaciones de abuso nos tocan más allá de nuestros roles.

Nos movilizan como personas en todos los sentidos, en nuestro sistema de creencias y valores, en nuestra apreciación social acerca de lo que es correcto y lo que no lo es, nos hace identificarnos como hombres y mujeres aunque nunca lo hayamos experimentado nosotros mismos, y si experimentamos situaciones relacionadas con el maltrato, nos hace reeditar esas situaciones de nuestra historia previa, lo cual puede incluso imposibilitar nuestra atención oportuna a los niños.

Nos pone en riesgo emocional y disminuye la calidad de ayuda y atención a nuestro paciente, si intentamos abordarlo solos, y sin ayuda de otros integrantes del equipo de Salud, haciéndonos actuar en una forma ineficiente.

Cuando aprendemos Enfermería nos enseñan que no debemos sostener una actitud juzgadora, que no podemos emitir juicios de valor acerca de las circunstancias por las que pasan nuestros pacientes.

Pero es muy difícil mantener una actitud profesional donde no llegues al menos a expresar en un círculo muy privado de colegas como te sientes con respecto a ello.

En lo personal considero que la única forma en que consigues trabajar mejor estos casos, es pudiendo verbalizar lo que como persona te genera, ya que recibes apoyo de los demás y eso favorece un mejor abordaje del problema.

Pero cuesta mucho que consigas evitar algunos calificativos acerca de estas actitudes por parte de algunas personas hacia los niños.

Debes cuidar que esas apreciaciones no lleguen a trasladarse hacia tu paciente durante la atención, porque ciertamente el niño no está allí para que le digamos nuestro punto de vista.

Está para que comencemos una ardua tarea de reconstrucción de su autoestima, tarea que no podemos hacer solos, que tomará un tiempo largo, y en especial una tarea donde no siempre colaborará su entorno. Tampoco podemos decir lo que opinamos a la familia.

Me quedaron dudas acerca de Dahianna. No he podido evitar formularme inquietudes acerca de su futuro. Solo expresaré las que  puedan ser útiles para ubicarnos con respecto a las posibles secuelas del abuso sexual.

Me pregunto por ejemplo como habrá sido su integración en su grupo de pares, cómo habrá conseguido desempeñarse sexualmente, cuál será actualmente su orientación sexual, cómo habrá reaccionado ante una caricia, que habrá experimentado en sus relaciones sexuales con su pareja, si será feliz sexualmente hablando.

Me pregunto si alguna vez habrá logrado volver a mirar a un hombre que no sea su padre y sentir confianza en él, si habrá conseguido formar una familia, si en su familia existe y permite la violencia, si será hoy adicta a las drogas o si habrá querido suicidarse.

Y aunque continué intentando aprender acerca del diagnóstico y los cuidados de Enfermería en niños y adolescentes víctimas de abuso, el abuso sexual es algo que espero nunca acostumbrarme a trabajar y por una razón moral creo que nadie desea tener que acostumbrarse.

Por eso siempre pido que ese sea el último niño que tenga que ver sufriendo estas situaciones. Desgraciadamente no es así. La mirada de Dahianna es algo que me acompaña, y que he podido apreciar en otros niños. Cuando recuerdo esa mirada, o cuando veo su dibujo, sólo puedo pensar en las cosas que aún nos falta por hacer.


(1) Dahianna es el nombre que he elegido para la presentación de esta historia.





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